Trastornos de Personalidad (Borderline y Parnoia)

Trastornos de Personalidad (Borderline y Parnoia)

Entrevista a la Dra. Patricia Dotta, co-directora de La Casa Hostal de Medio Camino

¿La personalidad es algo con los que se nace o es algo que se forma?
La personalidad es el conjunto de caracteres psicológicos que distingue a cada individuo. La organización de estos caracteres determina la forma de actuar, pensar y sentir de cada persona. Podemos decir que nacemos con una “materia prima” base de esa estructura, que se va moldeando con el devenir de los acontecimientos, determinando nuestra forma de relacionarnos con el mundo, tanto interno o intrapsíquico, como externo, con los demás.

¿Tener un problema de carácter es lo mismo que tener un trastorno de la personalidad?
El carácter es sólo un aspecto de la personalidad. Es aquello que nos distingue de nuestros semejantes, y que está basado en el aprendizaje social: los hábitos y experiencias. El temperamento en cambio, es la base biológica del carácter, y está formado por los aspectos fisiológicos y la carga genética con la que nacemos. Estos elementos son parte de la estructura psicológica que nos hace “ser” de determinada manera.

Trastornos de personalidad ¿Qué tipo de trastornos de personalidad hay?
La estructura de la personalidad se va construyendo desde la gestación, y se va moldeando según nuestra carga genética y la experiencia que vamos enfrentando. Es así que se puede tener un desarrollo normal, y como resultado, una personalidad “normal”, o se pueden presentar obstáculos que no se sorteen satisfactoriamente, que determinen que el resultado no sea normal, y nos encontremos con los llamados “trastornos de personalidad”. Básicamente éstos son “forma de ser” especiales, que pueden presentar alteraciones a nivel de la percepción, el pensamiento, la afectividad y la conducta.

¿Cuándo puede la propia personalidad jugar en contra de uno mismo o en contra de otros?
Según qué tipos de rasgo predominen en ese trastorno, se clasifican en:

  • Trastorno paranoide: la persona percibe un entorno hostil y perjudicial.
  • Trastorno esquizoide: con tendencia al asilamiento y pobre intercambio social
  • Trastorno esquizotípico: similar al anterior, pero con el agregado de ideas extravagantes, a veces, trastornos de la percepción.
  • Trastorno antisocial; aquel que no respeta los límites de los otros o la ley en general.
  • Trastorno límite o borderline: son personalidades con marcada impulsividad, inestabilidad en las relaciones afectivas y deficiente percepción de sí mismas y del entorno.
  • Trastorno histriónico: son aquellas personas que buscan permanentemente ser el centro de atención, con una emotividad inestable y exagerada.
  • Trastorno narcisista: es el tipo de las personalidades con falta de empatía, centro de atención de los demás, y con necesidad constante de admiración por parte de su entorno.
  • Trastorno por dependencia: el que necesita del otro para ser sí mismo.
  • Trastorno por evitación: los que nunca se sienten a la altura de las circunstancias, generando un aislamiento social marcado e inseguridad en todas las áreas, a través de la pobre imagen de sí mismos.
  • Trastorno obsesivo compulsivo: su vida está tomada por una rigurosa preocupación por el orden, la limpieza y la necesidad de determinadas conductas con el fin de evitar circunstancias penosas para sí o sus seres queridos.

¿Qué es ser borderline?
Cuando estas “formas de ser” están muy instaladas en las personas, y les resulta difícil o imposible moderar sus dificultades, la consecuencia es una forma de relación inestable y hasta tortuosa con el mundo en general, generando malestares significativos y siendo frecuente origen de consulta con los especialistas. La mayoría puede llegar a identificar que algo no está bien, y buscar soluciones para estas dificultades.

En qué medida afecta a la vida de uno. ¿Se puede convivir con esto?
La personalidad borderline es quizá la más estudiada dentro de estos trastornos. No siempre son fáciles de identificar y diagnosticar;  son personas que viven presas de sus emociones extremas, tendiendo a las relaciones interpersonales abusivas, con cambios de humor vertiginosos frecuentes, sin causa que los justifiquen. La ansiedad y la angustia están presentes permanentemente, y suelen recurrir al consumo de sustancias para controlar estos síntomas. Tienden a las llamadas “actuaciones”, que son  conductas especialmente dedicadas, la mayoría de las veces, y que pueden poner en riesgo a sí mismo o a otros, como por ejemplo, cualquier tipo de gesto suicida. Frecuentemente se dice que es una estructura de personalidad que cabalga entre la neurosis y la psicosis, ya que pueden llegar a presentar trastornos de la percepción e ideación delirante.

¿Qué se puede trabajar sobre esto para tener una mejor calidad de vida? Tratamientos
En los casos más graves, este tipo de personalidad puede afectar seriamente la calidad de vida de las personas. Al sentirse tan inseguras y víctimas de su emocionalidad incontrolable, sus vínculos se tornan masivos, ya que la idea de “vacío interior” es uno de sus rasgos distintivos, y necesitan “llenarse” con otro o del otro. Por supuesto, esto dificulta sus relaciones interpersonales, volviéndolas inestables a la vez que expulsivos, lo que alimenta su sensación de inseguridad, ansiedad y angustia, y predisponiéndolos a perpetuar su percepción e ideación inadecuadas.

¿Qué consejos le daría a un familiar que convive con una persona borderline?
Estos pacientes habitualmente requieren de psicoterapias prolongadas que los ayuden a entenderse y a reconocer sus debilidades, aprendiendo a relacionarse consigo mismo y con los demás de una manera más saludable. Estamos hablando de moderar y moldear una forma de ser con la que la persona convive, y de la que no es fácil sustraerse. Es la forma con la que aprendió “a ser”, y se trata de que pueda, en el mejor de los casos, aprender “a ser” de otra manera. Generalmente requieren equipos multidisciplinarios, quienes abordarán la problemática desde el punto de vista individual, vincular, familiar y farmacológico.

No es fácil convivir con estas personalidades, sobre todo cuando no está identificado el trastorno. Lo más adecuado, es acompañar a estos pacientes en su largo proceso de re-estructuración, y participando activamente de los tratamientos que proponga el profesional que consulten, sabiendo que es un camino largo, pero que puede terminar exitosamente, una vez reconocidas y tratadas las alteraciones mencionadas.

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