Trastorno bipolar

TRASTORNO BIPOLAR

¿A qué llamamos Trastorno Bipolar? Clasificaciones
El TBP es una enfermedad mental, de las agrupadas bajo la denominación de Trastornos del estado de ánimo, que se caracteriza por presentar un extremo clínico depresivo, en contraposición a otro, denominado maníaco o eufórico.
Tiene un sustrato biológico reconocido, aunque no del todo identificado; compartiendo las características mencionadas antes, existen varios subtipos de TBP, según los episodios de exaltación sean maníacos o hipomaníacos:
• TBP tipo I: episodios depresivos y maníacos
• TBP tipo II: episodios depresivos e hipomaníacos
• Episodios afectivos mixtos (con síntomas depresivos y maníacos al mismo tiempo)
• Pacientes cicladores rápidos, con al menos 4 recurrencias al año.
• Ciclotimia (no tienen la gravedad de los TBP veros)

¿Es una enfermedad frecuente?
Es una enfermedad frecuente con una tasa de incidencia de alrededor del 6% de la población; no distingue género, y suele manifestarse en la edad adulta, aunque puede haber indicios en edades más jóvenes.

¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas dependerán del episodio que presente el paciente en un momento determinado. En la fase depresiva, estos pacientes suelen presentarse angustiados, con ideas de culpa, de ruina y autorreproches, hasta con ideas suicidas en los casos más graves; inhibidos para la realización de tareas cotidianas; suelen acompañarse de trastornos del apetito, ya sea aumento o disminución del mismo, y del sueño. Pueden hasta estar indiferentes al entorno que los rodea, ya que su padecer los hace ensimismarse y perder entusiasmo por las actividades que antes los convocaban.
En los episodios maníacos o hipomaníacos, en contraste, los pacientes suelen sentirse llenos de una energía desbordante; generalmente cursan con insomnio y son capaces de desempeñar tareas a un ritmo difícil de seguir para sus allegados; en los casos más graves, se acompañan de ideación delirante, especialmente de tipo megalómano y paranoide, y hasta de trastornos alucinatorios. Suelen cometer excesos, de los cuales posteriormente se arrepienten, como gastar excesivamente, o tener conductas sociales inapropiadas.

¿Cuáles son sus causas?
Las causas de esta enfermedad aún no están del todo identificadas; lo cierto es que se ha comprobado que existe una fuerte incidencia familiar en su manifestación, y es evidente que tiene un sustrato biológico, pero aún hay mucho que investigar al respecto.

¿Tiene cura? Tratamientos
Es una patología que no tiene una cura definitiva, pero que bien tratada permite a los pacientes tener una excelente calidad de vida, ya que a diferencia de otros, este trastorno no genera un deterioro evidente tras las primeras descompensaciones.
El tratamiento farmacológico está fundamentado en el empleo de drogas llamadas antirrecurrenciales, que resultan especialmente eficaces en la prevención y tratamiento de las oscilaciones del humor; según la fase que pueda estar cursando el paciente, pueden acompañarse de antidepresivos, en el polo depresivo, y antipsicóticos, durante la fase maníaca. Resulta evidente que en la medida en que se sostenga un tratamiento adecuado para cada caso, los riesgos de recurrencia disminuyen, por lo que se evitan los costos emocionales y económicos que las descompensaciones de estos cuadros conllevan.
La psicoterapia cognitivo-conductual es un excelente y casi indispensable elemento para los tratamientos eficaces.
Los grupos de apoyo para pacientes y familiares, donde se aprende a reconocer la sintomatología y a prevenir las descompensaciones graves son el tercer elemento fundamental a tener en cuenta a la hora de indicar un tratamiento específico.

Consejos para familiares (que hacer – que no hacer)
Estos pacientes presentan la particularidad de ser especialmente seductores y agradables al comienzo de la fase de euforia, por lo que es frecuente que al principio no se identifique esta etapa como patológica. Lo difícil, es que en algunos casos pueden llegar a desencadenarse verdaderos episodios de riesgo, para ellos o terceros, que llegan a requerir su internación. La fase depresiva también puede llegar a requerirla, especialmente ante la presencia de ideas de suicidio; por lo tanto, los familiares y allegados de estos pacientes deben entrenarse para la detección de cambios sutiles en los estados de ánimo, a fin de alertar al profesional al que se consulte, y acompañar al paciente en la toma de conciencia de enfermedad necesaria para encarar un tratamiento, que, como mencionamos antes, permite una excelente calidad de vida. El diagnóstico puede ser dificultoso, ya que los episodios hipomaníacos suelen vivirse como “períodos de normalidad”, cuando se están recuperando de la depresión, y suelen desestimarse, postergando la consulta. Una buena evaluación clínica, la detección de antecedentes familiares, y el logro de una adecuada adherencia terapéutica, favorecen un diagnóstico acertado y la posibilidad de un tratamiento eficaz a largo plazo.

Fuente: Dra. Patricia Dotta – Lic. Virginia Martínez, equipo de La Casa Hostal de Medio Camino.
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