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Depresión, el mal del siglo XXI

Según la OMS, afecta a más de 350 millones de personas en el mundo, y es la principal causa mundial de discapacidad. La mitad de los afectados ni siquiera están diagnosticados, y por consiguiente, no cuentan con tratamientos adecuados.

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Por Dra. Patricia Dotta | CLARIN

La depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración. Aunque los casos más graves, se acompañan de ideas suicidas. En el estudio de esta enfermedad se distinguieron muchas clasificaciones de este cuadro, pero en la actualidad se las divide en Depresión unipolar: cuando por sí misma constituye una entidad clínica identificable; los síntomas son los mencionados anteriormente.; o Formando parte del Trastorno bipolar: en estos casos, alternan con episodios de euforia, a veces, intercalándose con épocas de estado de ánimo normal. La depresión es una entidad clínica por sí misma, pero también puede acompañar otros cuadros, tanto psiquiátricos como médicos en general. Prácticamente cualquier otra enfermedad puede coexistir con ella, potenciándose y agravándose mutuamente, y dificultando el tratamiento en su conjunto. Puede suceder que haya personas que estén deprimidas y no sean conscientes de ellos. El vértigo de la vida en el mundo de hoy frecuentemente distrae de la autobservación y la capacidad de autocuidado, y no es raro encontrarse con pacientes que acceden a una consulta, quejándose de diferentes malestares, que en el conjunto configuran un cuadro depresivo bien diagnosticable. Pero la buena noticia es que la depresión es un cuadro que se cura, y para el que se cuenta con un arsenal terapéutico muy bien surtido. Los pilares para el tratamiento son: Psicoterapias, Tratamientos farmacológicos, Tratamientos combinados de los anteriores que suelen ser los más eficaces, y la Terapia electroconvulsivante, aunque es una aplicación muy poco frecuente en la actualidad, y reservada exclusivamente a aquellos pacientes refractarios a los tratamientos anteriores y que presentan un riesgo de suicidio potencial o inminente. En algunas situaciones, cuando los tratamientos no han cumplido su cometido, y existen situaciones de riesgo, como en caso de pacientes que presenten ideación suicida, llega a ser necesaria una internación en una institución especializada. Pero, además, los pacientes deprimidos suelen resultar una especie de “carga” para su entorno habitual. Es frecuente que los allegados no comprendan que se trata de personas que se sienten cansadas, sin interés por sus actividades habituales, tristes, a veces sin un motivo evidente; que dejen de comer, o que no duerman o duerman mucho; a veces que hasta descuiden su aseo personal. Es frecuente que los familiares apelen al uso de la voluntad, como si ello fuera una cuestión de decisión, y solución a los problemas del paciente. Es importante tener en cuenta que nadie elige enfermarse, y por lo tanto, es víctima de esos síntomas como los de cualquier otra patología.

Co-directora de La Casa, Hostal de Medio Camino.

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